Sistemas autoreferenciales

“”Tengo el resultado pero no sé cómo llegar a él”

Auto: sí mismo

Poiésis: producir

Por Psic. Soc. Hugo Basile

Autopoiésis: la experiencia de cualquier cosa allá afuera que validada de manera particular por la estructura humana que hace posible la cosa que surge en la descripción.

La frase utilizada como subtítulo fue pronunciada originalmente por el matemático Gauss y la utilizaré como punto de partida de este trabajo.

Hay varias teorías a través de las cuales se puede abordar una situación para que sea una intervención psicológica exitosa, y el mérito no se deba quizás a la teoría que se haya utilizado sino a la predisposición fundamental del asistido tanto en lo individual como en lo grupal.

Digo con esto que cada uno de nosotros tenemos una configuración interna específica, constituída por nuestras experiencias de vida, y que solo se modifica ante determinadas circunstancias que nos permitan ver la posibilidad del cambio.

Esta posibilidad del cambio puede abordarse desde distintos lugares, aún desde lugares que no corresponden al estudio psicológico pero que si influyen directamente en el.

El termino autopoiésis corresponde a Humberto Maturana, biólogo chileno que revolucionó la biología a nivel mundial con su Teoría biológica del conocimiento.

Vamos a partir de una serie de postulados aparentemente sistémicos pero que forman parte de la Teoría Biológica del Conocimiento de Maturana, y que voy a ir resignificando a los fines de este trabajo.

· Los seres vivos son sistemas cerrados en su dinámica de constitución como sistemas en continua producción de sí mismos.

Como seres vivos y biológico todo lo que producimos se cierra en nosotros mismos. Producimos y existimos para nosotros, biológicamente hablando.

· Todo sistema opera de acuerdo a su estructura, esto es, de acuerdo a cómo está hecho, en el interjuego de las propiedades de sus componentes.

Somos un sistema, y como todo sistema el mismo esta compuesto por varios elementos que interactúan entre si. Desde nuestra perspectiva, somos sistemas orgánicos, psíquicos y emocionales.

Estos aspectos en cada uno de nosotros son diferentes, y en cada uno interactúan de una manera determinada.

· Nuestra experiencia esta amarrada a nuestra estructura de una forma indisoluble.

Como seres vivos o seres biológicos tenemos una estructura, la que esta conformada por todos nuestros aspectos: físicos, mentales, emocionales. Nuestras experiencias están ligadas indefectiblemente a esa estructura: no hay experiencia propia independiente de la misma.

· Un sistema que opera de esta manera es un sistema determinado estructuralmente. La estructura de tal sistema determina todo lo que ocurre en él o a él en términos de sus cambios internos así como en términos de lo que él puede encontrar en una interacción (Maturana y Mpodozis, 1992).

Que la estructura del sistema determina lo que ocurre en el, nos habla de que no puede ocurrir nada más allá de las posibilidades que su propio sistema le brinda. Estos sistemas interactúan solamente con otros sistemas que pueden brindarle elementos útiles a su propia estructura.

· Por lo tanto todo lo que ocurre en ellos, ocurre en cada instante como parte de su dinámica estructural de ese momento, y esta determinado por ese momento. Esto implica que todos los cambios estructurales que un sistema viviente sufre como consecuencia de sus interacciones con su ambiente no están determinados por los agentes externos que el observador ve como actuando sobre él, sino que están determinados por la dinámica estructural del ser vivo

Ningún sistema determinado estructuralmente puede ser modificado por agentes externos si la dinámica de esa estructura no está preparada para ese cambio. El observador puede observar elementos actuantes externamente sobre ese sistema, sin embargo aquello que permite que el sistema se modifique, es un cambio de configuración interna en respuesta a ese agente externo que puede darse o no depende de la interacción interna de la estructura

· Por lo tanto, en su dinámica de interacciones un sistema viviente es tocado solamente por aquellos agentes externos que su estructura admite y que así especifica. Por lo tanto, el cambio estructural del ser vivo sigue un curso que es indiferente a la caracterización que un observador hace de su ambiente, pero de una manera contingente al curso de sus encuentros estructurales con el medio en el cual vive (Maturana y Mpodozis, 1992).

Más allá de las observaciones que se hagan sobre nosotros como seres vivos y lo que se suponga que puede modificarnos, solo aquello que estamos estructuralmente preparados para admitir nos puede modificar.

· …cualquier cambio que surja en los sistemas humanos por la intervención de un psicoterapeuta tiene que ser siempre entendido como una reorganización de la experiencia del paciente determinada por el mismo paciente, y no por el terapeuta. Así, el terapeuta, puede sólo generar perturbaciones en el paciente que pueden gatillar su reorganización mental, pero nunca especificarla. Dicho directamente, el terapeuta sólo puede gatillar, pero o especificar lo que pasa en el paciente.

· todo argumento explicativo está fundado en una aceptación implícita o explícita de la noción del determinismo estructural. Esto es, están fundadas en el entendimiento de que la operación de todo sistema, tanto en su dinámica interna como en su dinámica relacional, depende de su estructura. La noción de determinismo estructural es una abstracción descriptiva de las coherencias de las experiencias del observador en su operación como ser viviente, y de lo que él o ella hace cuando él o ella reflexiona sobre las regularidades de lo que él o ella experiencia en el vivir en tanto que él o ella tratan de explicarlas.

· Lo que un observador ve es que cada una de las diferentes conductas que un sistema viviente puede exhibir como fenómenos de su dominio de relaciones e interacciones, surge en cada caso solamente cuando hay una coincidencia entre un dinámica estructural particular en el organismo, y una configuración estructural particular en el medio (Maturana, 1995, p. 151),

Esta configuración estructural particular en correlación entre el medio y la estructura es lo que permite su interacción

· En otras palabras, los sistemas vivientes y el medio cambian juntos en una dinámica de congruencia estructural a través de su mutuo gatilleo recursivo de cambios estructurales, mientras que el sistema viviente conserva su organización viviente (autopoiesis) y su adaptación al medio (congruencia estructural dinámica operacional con él)

· Debido a esta relación sistémica entre un sistema viviente y el medio, la dinámica estructural de un sistema viviente está siempre, mientras viva, en una congruencia estructural adecuada con el medio para la realización de su vida. Cuando tal coincidencia desaparece, el sistema viviente muere (Maturana y Mpodozis, 1992).

· La autopoiesis es la manera de existir de un sistema viviente y su manera de ser una entidad autónoma. Como tal, los sistemas vivientes viven tanto como conserven su organización, y todos sus cambios estructurales ocurren con la conservación de su adaptación al medio en el cual ellos existen

· los cambios que un cliente puede experienciar están ligados a su identidad sistémica. En otras palabras, el paciente cambiará solamente hasta el punto que la realización de su organización como sistema viviente no esté en riesgo. De esta manera, la efectividad de la psicoterapia siempre tiene un límite, y los bordes son puestos por el paciente, no por el terapeuta o el sistema terapéutico.

· La vida es un proceso de conocimiento que le sirve al organismo para adaptarse, para sobrevivir. Ningún organismo, por tanto, está interesado en saber si su conocimiento es verdadero o no, cuando eso no importa para su supervivencia.

· La vida y la mente se autoorganizan, son sistemas estructuralmente determinados, autopoiéticos y autorreferenciales, es decir circulares.

· Cualquier cambio que surja en los sistemas humanos por la intervención de un psicoterapeuta, es siempre un reordenamiento de la experiencia del paciente, determinado por el propio paciente y no por el terapeuta.

· Todos los cambios que puedan experimentar los sistemas autopoiéticos son determinados por su propia organización y estructura.

· Los seres vivos mantenemos nuestra organización durante toda la vida; precisamente, el que nos reconozcamos siempre la misma persona, desde nuestra infancia hasta nuestra vejez, está en relación a que nuestra organización ha permanecido invariante. Pero la estructura es variable: determina que cambios son posibles para una “unidad compuesta” y que interacciones específicas se requieren para desencadenar esos cambios..

· No es algo lo que desencadena el cambio, sino solo lo que desencadena dentro del sistema un cambio estructural que estaba previamente determinado en la configuración del mismo.

Hasta aquí Maturana.

Veamos ahora otras opciones relacionadas con la propia estructura autoreferencial, pero que vienen del campo de la Programación Neuro Lingüística:

“ A lo largo de la historia de la civilización, muchos han hecho hincapié en este punto: existe una diferencia irreductible entre el mundo y nuestra experiencia de el. Como seres humanos nosotros no actuamos directamente en el mundo. Cada uno de nosotros crea una representación del mundo que vivimos, es decir, un mapa o un modelo que nos sirve para generar nuestra conducta. En gran medida, nuestra representación del mundo determinará lo que será nuestra experiencia de el, el modo de percibirlo y las opciones que estarán a nuestra disposición al vivir en el mundo”

Este modelo o representación del mundo será distinta para cada uno de nosotros de acuerdo a tres tipos de limitantes que en cierta forma cuartan nuestras opciones de experimentar la realidad:

Limitantes neurológicas

Limitantes sociales

Limitantes individuales

Las limitantes neurológicas están directamente ligadas a nuestros sentidos y por lo tanto, a nuestra manera de percibir el mundo. Esto significa que tanto nuestro oído, como nuestro tacto, como nuestra visión tienen una posibilidad de captación limitada, por lo que no todos percibimos las cosas de la misma manera.

Aquí podemos mencionar el hecho de que no todas las culturas perciben las mismas cosas desde la visión o desde la audición, ni siquiera desde el tacto, ya que muchas de ellas tienen un desarrollo distinto de los mismos en base al acceso a estados alterados de conciencia.

Las limitantes sociales están relacionadas al lugar en el cual nacimos, ya que cada cultura difiere no solamente en el lenguaje, que muchas veces nos modifica la realidad de acuerdo a la cultura que lo utiliza, sino a las pautas culturales de convivencia que determinan la experimentación de la realidad. En cuanto al lenguaje podemos hacer diferencias entre lenguajes occidentales y lenguajes aborígenes, que por sus propias estructuras orientan a la percepción de la realidad de una manera distinta. (ver teórico malestar y bienestar desde una perspectiva latinoamericana). En cuanto a las pautas culturales de convivencia podemos distinguir, por ejemplo entre países como Irak o Iran y Francia, en las que la concepción sexual y de género, por ejemplo, son totalmente opuestas.

Por último, las limitantes individuales se refieren a los filtros o pautas que nos vamos poniendo en base a nuestra propia experiencia personal. Desde nuestra materia podemos vincularla directamente a nuestro ECRO.

La conjunción de estas tres limitantes hace que para cada uno de nosotros, una misma experiencia pueda resultar sublime o desastrosa según quien la vivencie. La pregunta es porqué para dos personas diferentes una misma experiencia puede resultar un simple obstáculo o un callejón sin salida.

La respuesta a la que arribaron Richard Bandler y John Grinder es precisamente el hecho de que los filtros personales combinados en estas tres limitantes, reducen la posibilidad de opciones para resolver el problema de acuerdo al mapa de la realidad que tiene cada uno. A mayor cantidad de opciones brindadas por los propios recursos personales, mayor posibilidad de superar el mismo problema de una manera diferente.

Volvemos de este modo a una configuración interna que habilita o no para determinadas cosas.

Por esto creo que las limitaciones o filtros personales que cada uno de nosotros tiene para encarar una situación determinada, nos impide ver otra cantidad de opciones que, de la misma forma que la nuestra, ayudarían a resolver el problema. Ampliar nuestro conocimiento a otros modelos culturales, y a la posibilidad de aceptar diferentes formas de conocimiento distintas a la nuestra, nos permitiría tener una mayor capacidad para resolver el problema, que si nos aferramos tenazmente a un solo modelo o una sola manera de resolver el problema.

Pero para esto es importante tener una gran flexibilidad y un alto nivel de apertura que disminuya nuestro ego o nuestra importancia personal para acercarnos a ver el problema tal cual es.

Con esto digo: desde nuestro punto de vista occidental es mucho mas paquete hablar de la relación entre la física cuántica y el narcisismo perverso polimorfo que ponernos a cantar un ícaro araucano desnudos en el medio del campo.

A qué quiero llegar…

Por la propia estructura de nuestra carrera sabemos que no hay una sola manera de encarar una asistencia o un dispositivo. Es por esto que abordamos distintas escuelas de psicología y comunicación, ninguna de ellas preferentemente ni lo suficientemente a fondo como para afianzarnos, aunque, muchas veces, preferimos a una por sobre otra.

Cada una de estas distintas escuelas que utilizamos para tratar y trabajar con la gente parecieran ser sistemas perfectos y acabados o en algunos casos abiertos, que nos hablan de una teoría eficaz a la hora de poder trabajar con los diferentes problemas de las personas, y podemos ver que en la mayoría de los casos, los modos a través de los cuales se encara un determinado problema son solidamente desarrollados, científicamente comprobados, pero al mismo tiempo opuestos en muchos casos, pero útiles al mismo tiempo. Significa que diferentes sistemas, aunque opuestos, funcionan con la misma eficacia.

Sin embargo, si quisiéramos aplicar cualquiera de estas formas de trabajo, llámese psicoanálisis, conductismo, guestalt, etc, a un mapuche, podremos comprobar que no tendrá eficacia alguna.

Con esto digo que ninguna de estas formas terapéuticas tiene eficacia por sí misma, sino que, por el contrario, tienen que ver con una cuestión cultural. (Por lo tanto, en su dinámica de interacciones un sistema viviente (el mapuche) es tocado solamente por aquellos agentes externos que su estructura admite y que así especifica (los de la terapéutica mapuche). Por lo tanto, el cambio estructural del ser vivo sigue un curso que es indiferente a la caracterización que un observador hace de su ambiente, (la que puede hacer un psicoanalista o un psicólogo social) pero de una manera contingente al curso de sus encuentros estructurales con el medio en el cual vive (Maturana y Mpodozis, 1992).)

Hacerle psicoanálisis a un mapuche es como querer atornillar con un martillo sino en este sentido: el psicoanálisis no forma parte de la cultura mapuche, por tanto, no forma parte de la configuración interna terapéutica, mítica o religiosa del mismo, es decir, no tiene nada que ver con su configuración interna, por tanto esta configuración no es abierta ni se ve afectada en lo más mínimo por estas terapias, precisamente porque no hay una predisposición innata en la persona (no lo determina su estructura). Sus concepciones son totalmente diferentes. (.La autopoiesis es la manera de existir de un sistema viviente y su manera de ser una entidad autónoma. Como tal, los sistemas vivientes viven tanto como conserven su organización, y todos sus cambios estructurales ocurren con la conservación de su adaptación al medio en el cual ellos existen)

Nosotros creemos en el psicoanálisis, en la guestalt en la psicología social, pero ellos no.

Lo que digo es que todo aquello que aprendemos no solo en esta escuela sino en cualquier universidad, forma parte de nuestro sistema de creencias para ser aplicado en este sistema social con características determinadas, que hacen que se abra nuestra configuración interna y se predisponga a efectuar el cambio. (Por lo tanto, en su dinámica de interacciones un sistema viviente es tocado solamente por aquellos agentes externos que su estructura admite y que así especifica. Por lo tanto, el cambio estructural del ser vivo sigue un curso que es indiferente a la caracterización que un observador hace de su ambiente, pero de una manera contingente al curso de sus encuentros estructurales con el medio en el cual vive (Maturana y Mpodozis, 1992).)

Ninguna teoría, por compleja o simple que sea, puede modificarnos si no partimos de aceptar la posibilidad de que la misma puede provocar una modificación en nosotros..

Por ejemplo, en los lugares mas alejados del interior de nuestro país, o mismo en determinados sectores sociales, está más que comprobado que el psicoanálisis no ayuda a modificar absolutamente nada, pero si es probable que la visita a un curandero de la zona permita la apertura necesaria para producir un cambio personal. Este cambio personal va a partir de la aceptación del método terapéutico utilizado y no de las cualidades del método terapéutico en si mismo. (Que la inmensa mayoría de nuestro pueblo deba recurrir a terapias no- científicas (lease no- burguesas) se debe no solo a que no puede acceder a los honorarios de los profesionales de la salud mental, sino fundamentalmente, a que este profesional cura desde la visión del mundo de su clase y todas sus pautas (de entrevistas, de proyectos de vida) no coinciden con las pautas que organizan la realidad para nuestro pueblo, e incurre en un etnocentrismo que a veces el mismo no percibe.

..para curar necesita una depositación de la autonomía del paciente: que este se deje conducir a la cura) Alfredo Moffatt

Ninguna de las teorías psicológicas existentes abarcan lo suficiente del ser humano como para comprenderlo en su conjunto:

Lo irracional rodea nuestro mundo lógico mas de lo que deseamos aceptar; casi podemos decir que la racionalidad (el mundo como organización) es un islote en un mar de pensamiento mágico, irracional (la irracionalidad como desorganización, como entropía).

En la psicología jungiana, el mundo racional está visto desde la perspectiva del inconciente, es decir que al mundo de lo irracional no se lo vive como terrible, como la parte negativa de nuestra personalidad a la que el Yo tiene que reprimir (aconsejado por el Superyo, ese engendro de la parte de “maestra victoriana” que tenía Freud).

El psicoanálisis jungiano tiene fuentes mas paganas: Jung rastrea los mitos y estructuras del inconciente colectivo en arcaicas formas de pensamiento de la antigüedad no cristiana y en culturas no- occidentales, con menos preocupaciones autopunitivas (“superyoicas” para los hijos de papá Freud). En cambio el psicoanálisis freudiano está ligado en su estructura más íntima a la concepción del mundo judeo-cristiano, organizada desde un Dios-Padre todopoderoso, exigente de obediencia de sus leyes, castrador de toda la creación individual y con una concepción del sexo como sucio y prohibido.

Sí podemos saber sobre las formas de funcionamiento social o sistémico de nuestra forma específica de hacer las cosas pero no de cómo son las cosas en realidad.

Por ejemplo, ustedes, que están estudiando esto, lo que en realidad están aprendiendo es una manera específica de trabajar sobre las personas y mas que las técnicas y conceptos que ustedes aprendan, lo que va a influir principalmente es la manera en la que ustedes van a actuar sobre los grupos sociales o las personas. Van a tener una determinada forma de mirar el mundo que va a ser tanto o más eficaz en la medida en la que logren comprender que es solo una manera de mirar el mundo y que precisamente, la variedad de formas de mirar que utilizamos en psicología social, hace que muchas veces ésta forma de actuar sobre las personas sea más eficaz que otras formas más intelectuales pero a la vez mas rígidas en su campo de visión y mas estereotipadas en su forma de ser aplicadas. (los cambios que un cliente puede experienciar están ligados a su identidad sistémica. En otras palabras, el paciente cambiará solamente hasta el punto que la realización de su organización como sistema viviente no esté en riesgo. De esta manera, la efectividad de la psicoterapia siempre tiene un límite, y los bordes son puestos por el paciente, no por el terapeuta o el sistema terapéutico)

Erich Frommm decía que a la hora de trabajar con un paciente, cualquier cosa terminaba siendo terapéutica, ya que, como decía Carl Rogers, es terapéutico el hecho de aceptar la mirada de una persona que creemos que puede influir sobre nuestras conductas.

Una manera a través de la cual podemos aproximarnos a el trabajo sobre culturas distintas a la nuestra o simplemente a cualquier persona que no encuadre con nuestro sistema de hacer las cosas, es precisamente el aceptar su sistema de creencias y poder ver cual es la similitud que tiene con el nuestro, tanto en su estructura como en su forma de ser aplicado.

Sería interesante tener en cuenta que el modelo terapéutico a utilizar tiene mas que ver con nosotros que con su propia eficacia. Esto es: si elegimos el psicoanálisis y para nosotros el mismo es efectivo, es porque nuestra configuración es mas adecuada a ese tipo de teoría que a la de un brujo vudú haitiano y es nuestra configuración y su forma de aplicarla la que le dará efectividad a lo que hagamos, lo que no significa que esto sirva para todo y para todos, ya que en otros casos puede provocar mas daño que curación. (Debido a esta relación sistémica entre un sistema viviente y el medio, la dinámica estructural de un sistema viviente está siempre, mientras viva, en una congruencia estructural adecuada con el medio para la realización de su vida. Cuando tal coincidencia desaparece, el sistema viviente muere (Maturana y Mpodozis, 1992). (Ver Textos de análisis el americano interior y Dominga)

Quizás pueda parecer muy duro lo que digo a continuación, pero los modelos psicológicos son efectivos en tanto sean compatibles con nuestra propia mitología personal. El modelo psicológico elegido forma parte de nuestra propia mitología.

Posmodernos argentinos utilizando estrategias de análisis lacanianas, y un machi mapuche utilizando técnicas chamánicas son en verdad dos personas que confían en sus propias mitologías y hacen que funcionen para aquellos que tienen su configuración interna predispuesta para recibirlas. Lo que digo es: es mas satisfactorio para nuestro sistema sentarnos en un bar a hablar de Lacan que pasarnos una noche saltando a la luz de la luna para entrar en éxtasis. Es interesante admitir esta diferencia de forma, pero convengamos en que un lacaniano analizando a un Watusi es tan absurdo como sentar a Ana Quiroga frente a un medico brujo.

Un técnica psicológica bien utilizada no difiere en absoluto de una técnica utilizada por Jesús de Nazareth hace 2000 años, por que esas técnicas utilizadas hace dos mil años eran acordes a las configuraciones internas de las personas que vivían hace dos mil años.

Hoy, el pensamiento del hombre ha crecido en complejidad, y en nivel de abstracción, sin embargo, que ese nivel de abstracción en el hombre haya crecido, no significa que los factores naturales de la existencia humana se hayan modificado.

Han cambiado las formas de relación entre los hombres, pero no ha cambiado la esencia del hombre en si, ni han cambiado sus necesidades.

Ha evolucionado el hombre en todos sus aspectos? seguramente no, ya que seguimos matando aunque con mucha mayor eficacia, y la ambición de ser mas poderoso que otro ser humano simplemente ha evolucionado a formas mas sutiles de dominio mas, masivo, y sobre todo, utilizando ese dominio sobre un campo que en la época cristiana no se utilizaba, que era el campo psicológico.

El nivel de desarrollo psicológico de hace dos mil años no era el mismo, sin embargo, las necesidades humanas de alimento, reproducción, supervivencia etc, no se han modificado. Tratamos de obtener las mismas cosas por distintos medios, mas sutiles, más elegantes, más perfumados, pero finalmente igual de ambiciosos y para cubrir las mismas cosas.

Quizás, sobre este punto, el hombre primitivo tenía mucha mas conciencia que nosotros, de hecho, las sociedades mas primitivas las siguen teniendo, ya que la forma de desarrollo de esas sociedades eran cíclicas mas que históricas.

· Los seres vivos son sistemas cerrados en su dinámica de constitución como sistemas en continua producción de sí mismos.
· Todo sistema opera de acuerdo a su estructura, esto es, de acuerdo a cómo está hecho, en el interjuego de las propiedades de sus componentes

· Nuestra experiencia esta amarrada a nuestra estructura de una forma indisoluble.

· Un sistema que opera de esta manera es un sistema determinado estructuralmente. La estructura de tal sistema determina todo lo que ocurre en él o a él en términos de sus cambios internos así como en términos de lo que él puede encontrar en una interacción (Maturana y Mpodozis, 1992).

· Por lo tanto todo lo que ocurre en ellos, ocurre en cada instante como parte de su dinámica estructural de ese momento, y esta determinado por ese momento. Esto implica que todos los cambios estructurales que un sistema viviente sufre como consecuencia de sus interacciones con su ambiente no están determinados por los agentes externos que el observador ve como actuando sobre él, sino que están determinados por la dinámica estructural del ser vivo

· Por lo tanto, en su dinámica de interacciones un sistema viviente es tocado solamente por aquellos agentes externos que su estructura admite y que así especifica. Por lo tanto, el cambio estructural del ser vivo sigue un curso que es indiferente a la caracterización que un observador hace de su ambiente, pero de una manera contingente al curso de sus encuentros estructurales con el medio en el cual vive (Maturana y Mpodozis, 1992).

· …cualquier cambio que surja en los sistemas humanos por la intervención de un psicoterapeuta tiene que ser siempre entendido como una reorganización de la experiencia del paciente determinada por el mismo paciente, y no por el terapeuta. Así, el terapeuta, puede sólo generar perturbaciones en el paciente que pueden gatillar su reorganización mental, pero nunca especificarla. Dicho directamente, el terapeuta sólo puede gatillar, pero o especificar lo que pasa en el paciente.

· todo argumento explicativo está fundado en una aceptación implícita o explícita de la noción del determinismo estructural. Esto es, están fundadas en el entendimiento de que la operación de todo sistema, tanto en su dinámica interna como en su dinámica relacional, depende de su estructura. La noción de determinismo estructural es una abstracción descriptiva de las coherencias de las experiencias del observador en su operación como ser viviente, y de lo que él o ella hace cuando él o ella reflexiona sobre las regularidades de lo que él o ella experiencia en el vivir en tanto que él o ella tratan de explicarlas.

· Lo que un observador ve es que cada una de las diferentes conductas que un sistema viviente puede exhibir como fenómenos de su dominio de relaciones e interacciones, surge en cada caso solamente cuando hay una coincidencia entre un dinámica estructural particular en el organismo, y una configuración estructural particular en el medio (Maturana, 1995, p. 151),

· En otras palabras, los sistemas vivientes y el medio cambian juntos en una dinámica de congruencia estructural a través de su mutuo gatilleo recursivo de cambios estructurales, mientras que el sistema viviente conserva su organización viviente (autopoiesis) y su adaptación al medio (congruencia estructural dinámica operacional con él)

· Debido a esta relación sistémica entre un sistema viviente y el medio, la dinámica estructural de un sistema viviente está siempre, mientras viva, en una congruencia estructural adecuada con el medio para la realización de su vida. Cuando tal coincidencia desaparece, el sistema viviente muere (Maturana y Mpodozis, 1992).

· La autopoiesis es la manera de existir de un sistema viviente y su manera de ser una entidad autónoma. Como tal, los sistemas vivientes viven tanto como conserven su organización, y todos sus cambios estructurales ocurren con la conservación de su adaptación al medio en el cual ellos existen

· los cambios que un cliente puede experienciar están ligados a su identidad sistémica. En otras palabras, el paciente cambiará solamente hasta el punto que la realización de su organización como sistema viviente no esté en riesgo. De esta manera, la efectividad de la psicoterapia siempre tiene un límite, y los bordes son puestos por el paciente, no por el terapeuta o el sistema terapéutico.

· La vida es un proceso de conocimiento que le sirve al organismo para adaptarse, para sobrevivir. Ningún organismo, por tanto, está interesado en saber si su conocimiento es verdadero o no, cuando eso no importa para su supervivencia.

· La vida y la mente se autoorganizan, son sistemas estructuralmente determinados, autopoiéticos y autorreferenciales, es decir circulares.

· Cualquier cambio que surja en los sistemas humanos por la intervención de un psicoterapeuta, es siempre un reordenamiento de la experiencia del paciente, determinado por el propio paciente y no por el terapeuta.

· Todos los cambios que puedan experimentar los sistemas autopoiéticos son determinados por su propia organización y estructura.

· Los seres vivos mantenemos nuestra organización durante toda la vida; precisamente, el que nos reconozcamos siempre la misma persona, desde nuestra infancia hasta nuestra vejez, está en relación a que nuestra organización ha permanecido invariante. Pero la estructura es variable: determina que cambios son posibles para una “unidad compuesta” y que interacciones específicas se requieren para desencadenar esos cambios..

· No es algo lo que desencadena el cambio, sino solo lo que desencadena dentro del sistema un cambio estructural que estaba previamente determinado en la configuración del mismo.

Sistemas autoreferenciales (Autopoiéticos)
Por Psic. Soc. Hugo Basile

Auto: sí mismo

Poiésis: producir

Autopoiésis: la experiencia de cualquier cosa allá afuera que validada de manera particular por la estructura humana que hace posible la cosa que surge en la descripción.

La frase utilizada como subtítulo fue pronunciada originalmente por el matemático Gauss y la utilizaré como punto de partida de este trabajo.

Hay varias teorías a través de las cuales se puede abordar una situación para que sea una intervención psicológica exitosa, y el mérito no se deba quizás a la teoría que se haya utilizado sino a la predisposición fundamental del asistido tanto en lo individual como en lo grupal.

Digo con esto que cada uno de nosotros tenemos una configuración interna específica, constituída por nuestras experiencias de vida, y que solo se modifica ante determinadas circunstancias que nos permitan ver la posibilidad del cambio.

Esta posibilidad del cambio puede abordarse desde distintos lugares, aún desde lugares que no corresponden al estudio psicológico pero que si influyen directamente en el.

El termino autopoiésis corresponde a Humberto Maturana, biólogo chileno que revolucionó la biología a nivel mundial con su Teoría biológica del conocimiento.

Vamos a partir de una serie de postulados aparentemente sistémicos pero que forman parte de la Teoría Biológica del Conocimiento de Maturana, y que voy a ir resignificando a los fines de este trabajo.

· Los seres vivos son sistemas cerrados en su dinámica de constitución como sistemas en continua producción de sí mismos.

Como seres vivos y biológico todo lo que producimos se cierra en nosotros mismos. Producimos y existimos para nosotros, biológicamente hablando.

· Todo sistema opera de acuerdo a su estructura, esto es, de acuerdo a cómo está hecho, en el interjuego de las propiedades de sus componentes.

Somos un sistema, y como todo sistema el mismo esta compuesto por varios elementos que interactúan entre si. Desde nuestra perspectiva, somos sistemas orgánicos, psíquicos y emocionales.

Estos aspectos en cada uno de nosotros son diferentes, y en cada uno interactúan de una manera determinada.

· Nuestra experiencia esta amarrada a nuestra estructura de una forma indisoluble.

Como seres vivos o seres biológicos tenemos una estructura, la que esta conformada por todos nuestros aspectos: físicos, mentales, emocionales. Nuestras experiencias están ligadas indefectiblemente a esa estructura: no hay experiencia propia independiente de la misma.

· Un sistema que opera de esta manera es un sistema determinado estructuralmente. La estructura de tal sistema determina todo lo que ocurre en él o a él en términos de sus cambios internos así como en términos de lo que él puede encontrar en una interacción (Maturana y Mpodozis, 1992).

Que la estructura del sistema determina lo que ocurre en el, nos habla de que no puede ocurrir nada más allá de las posibilidades que su propio sistema le brinda. Estos sistemas interactúan solamente con otros sistemas que pueden brindarle elementos útiles a su propia estructura.

· Por lo tanto todo lo que ocurre en ellos, ocurre en cada instante como parte de su dinámica estructural de ese momento, y esta determinado por ese momento. Esto implica que todos los cambios estructurales que un sistema viviente sufre como consecuencia de sus interacciones con su ambiente no están determinados por los agentes externos que el observador ve como actuando sobre él, sino que están determinados por la dinámica estructural del ser vivo

Ningún sistema determinado estructuralmente puede ser modificado por agentes externos si la dinámica de esa estructura no está preparada para ese cambio. El observador puede observar elementos actuantes externamente sobre ese sistema, sin embargo aquello que permite que el sistema se modifique, es un cambio de configuración interna en respuesta a ese agente externo que puede darse o no depende de la interacción interna de la estructura

· Por lo tanto, en su dinámica de interacciones un sistema viviente es tocado solamente por aquellos agentes externos que su estructura admite y que así especifica. Por lo tanto, el cambio estructural del ser vivo sigue un curso que es indiferente a la caracterización que un observador hace de su ambiente, pero de una manera contingente al curso de sus encuentros estructurales con el medio en el cual vive (Maturana y Mpodozis, 1992).

Más allá de las observaciones que se hagan sobre nosotros como seres vivos y lo que se suponga que puede modificarnos, solo aquello que estamos estructuralmente preparados para admitir nos puede modificar.

· …cualquier cambio que surja en los sistemas humanos por la intervención de un psicoterapeuta tiene que ser siempre entendido como una reorganización de la experiencia del paciente determinada por el mismo paciente, y no por el terapeuta. Así, el terapeuta, puede sólo generar perturbaciones en el paciente que pueden gatillar su reorganización mental, pero nunca especificarla. Dicho directamente, el terapeuta sólo puede gatillar, pero o especificar lo que pasa en el paciente.

· todo argumento explicativo está fundado en una aceptación implícita o explícita de la noción del determinismo estructural. Esto es, están fundadas en el entendimiento de que la operación de todo sistema, tanto en su dinámica interna como en su dinámica relacional, depende de su estructura. La noción de determinismo estructural es una abstracción descriptiva de las coherencias de las experiencias del observador en su operación como ser viviente, y de lo que él o ella hace cuando él o ella reflexiona sobre las regularidades de lo que él o ella experiencia en el vivir en tanto que él o ella tratan de explicarlas.

· Lo que un observador ve es que cada una de las diferentes conductas que un sistema viviente puede exhibir como fenómenos de su dominio de relaciones e interacciones, surge en cada caso solamente cuando hay una coincidencia entre un dinámica estructural particular en el organismo, y una configuración estructural particular en el medio (Maturana, 1995, p. 151),

Esta configuración estructural particular en correlación entre el medio y la estructura es lo que permite su interacción

· En otras palabras, los sistemas vivientes y el medio cambian juntos en una dinámica de congruencia estructural a través de su mutuo gatilleo recursivo de cambios estructurales, mientras que el sistema viviente conserva su organización viviente (autopoiesis) y su adaptación al medio (congruencia estructural dinámica operacional con él)

· Debido a esta relación sistémica entre un sistema viviente y el medio, la dinámica estructural de un sistema viviente está siempre, mientras viva, en una congruencia estructural adecuada con el medio para la realización de su vida. Cuando tal coincidencia desaparece, el sistema viviente muere (Maturana y Mpodozis, 1992).

· La autopoiesis es la manera de existir de un sistema viviente y su manera de ser una entidad autónoma. Como tal, los sistemas vivientes viven tanto como conserven su organización, y todos sus cambios estructurales ocurren con la conservación de su adaptación al medio en el cual ellos existen

· los cambios que un cliente puede experienciar están ligados a su identidad sistémica. En otras palabras, el paciente cambiará solamente hasta el punto que la realización de su organización como sistema viviente no esté en riesgo. De esta manera, la efectividad de la psicoterapia siempre tiene un límite, y los bordes son puestos por el paciente, no por el terapeuta o el sistema terapéutico.

· La vida es un proceso de conocimiento que le sirve al organismo para adaptarse, para sobrevivir. Ningún organismo, por tanto, está interesado en saber si su conocimiento es verdadero o no, cuando eso no importa para su supervivencia.

· La vida y la mente se autoorganizan, son sistemas estructuralmente determinados, autopoiéticos y autorreferenciales, es decir circulares.

· Cualquier cambio que surja en los sistemas humanos por la intervención de un psicoterapeuta, es siempre un reordenamiento de la experiencia del paciente, determinado por el propio paciente y no por el terapeuta.

· Todos los cambios que puedan experimentar los sistemas autopoiéticos son determinados por su propia organización y estructura.

· Los seres vivos mantenemos nuestra organización durante toda la vida; precisamente, el que nos reconozcamos siempre la misma persona, desde nuestra infancia hasta nuestra vejez, está en relación a que nuestra organización ha permanecido invariante. Pero la estructura es variable: determina que cambios son posibles para una “unidad compuesta” y que interacciones específicas se requieren para desencadenar esos cambios..

· No es algo lo que desencadena el cambio, sino solo lo que desencadena dentro del sistema un cambio estructural que estaba previamente determinado en la configuración del mismo.

Hasta aquí Maturana.

Veamos ahora otras opciones relacionadas con la propia estructura autoreferencial, pero que vienen del campo de la Programación Neuro Lingüística:

“ A lo largo de la historia de la civilización, muchos han hecho hincapié en este punto: existe una diferencia irreductible entre el mundo y nuestra experiencia de el. Como seres humanos nosotros no actuamos directamente en el mundo. Cada uno de nosotros crea una representación del mundo que vivimos, es decir, un mapa o un modelo que nos sirve para generar nuestra conducta. En gran medida, nuestra representación del mundo determinará lo que será nuestra experiencia de el, el modo de percibirlo y las opciones que estarán a nuestra disposición al vivir en el mundo”

Este modelo o representación del mundo será distinta para cada uno de nosotros de acuerdo a tres tipos de limitantes que en cierta forma cuartan nuestras opciones de experimentar la realidad:

Limitantes neurológicas

Limitantes sociales

Limitantes individuales

Las limitantes neurológicas están directamente ligadas a nuestros sentidos y por lo tanto, a nuestra manera de percibir el mundo. Esto significa que tanto nuestro oído, como nuestro tacto, como nuestra visión tienen una posibilidad de captación limitada, por lo que no todos percibimos las cosas de la misma manera.

Aquí podemos mencionar el hecho de que no todas las culturas perciben las mismas cosas desde la visión o desde la audición, ni siquiera desde el tacto, ya que muchas de ellas tienen un desarrollo distinto de los mismos en base al acceso a estados alterados de conciencia.

Las limitantes sociales están relacionadas al lugar en el cual nacimos, ya que cada cultura difiere no solamente en el lenguaje, que muchas veces nos modifica la realidad de acuerdo a la cultura que lo utiliza, sino a las pautas culturales de convivencia que determinan la experimentación de la realidad. En cuanto al lenguaje podemos hacer diferencias entre lenguajes occidentales y lenguajes aborígenes, que por sus propias estructuras orientan a la percepción de la realidad de una manera distinta. (ver teórico malestar y bienestar desde una perspectiva latinoamericana). En cuanto a las pautas culturales de convivencia podemos distinguir, por ejemplo entre países como Irak o Iran y Francia, en las que la concepción sexual y de género, por ejemplo, son totalmente opuestas.

Por último, las limitantes individuales se refieren a los filtros o pautas que nos vamos poniendo en base a nuestra propia experiencia personal. Desde nuestra materia podemos vincularla directamente a nuestro ECRO.

La conjunción de estas tres limitantes hace que para cada uno de nosotros, una misma experiencia pueda resultar sublime o desastrosa según quien la vivencie. La pregunta es porqué para dos personas diferentes una misma experiencia puede resultar un simple obstáculo o un callejón sin salida.

La respuesta a la que arribaron Richard Bandler y John Grinder es precisamente el hecho de que los filtros personales combinados en estas tres limitantes, reducen la posibilidad de opciones para resolver el problema de acuerdo al mapa de la realidad que tiene cada uno. A mayor cantidad de opciones brindadas por los propios recursos personales, mayor posibilidad de superar el mismo problema de una manera diferente.

Volvemos de este modo a una configuración interna que habilita o no para determinadas cosas.

Por esto creo que las limitaciones o filtros personales que cada uno de nosotros tiene para encarar una situación determinada, nos impide ver otra cantidad de opciones que, de la misma forma que la nuestra, ayudarían a resolver el problema. Ampliar nuestro conocimiento a otros modelos culturales, y a la posibilidad de aceptar diferentes formas de conocimiento distintas a la nuestra, nos permitiría tener una mayor capacidad para resolver el problema, que si nos aferramos tenazmente a un solo modelo o una sola manera de resolver el problema.

Pero para esto es importante tener una gran flexibilidad y un alto nivel de apertura que disminuya nuestro ego o nuestra importancia personal para acercarnos a ver el problema tal cual es.

Con esto digo: desde nuestro punto de vista occidental es mucho mas paquete hablar de la relación entre la física cuántica y el narcisismo perverso polimorfo que ponernos a cantar un ícaro araucano desnudos en el medio del campo.

A qué quiero llegar…

Por la propia estructura de nuestra carrera sabemos que no hay una sola manera de encarar una asistencia o un dispositivo. Es por esto que abordamos distintas escuelas de psicología y comunicación, ninguna de ellas preferentemente ni lo suficientemente a fondo como para afianzarnos, aunque, muchas veces, preferimos a una por sobre otra.

Cada una de estas distintas escuelas que utilizamos para tratar y trabajar con la gente parecieran ser sistemas perfectos y acabados o en algunos casos abiertos, que nos hablan de una teoría eficaz a la hora de poder trabajar con los diferentes problemas de las personas, y podemos ver que en la mayoría de los casos, los modos a través de los cuales se encara un determinado problema son solidamente desarrollados, científicamente comprobados, pero al mismo tiempo opuestos en muchos casos, pero útiles al mismo tiempo. Significa que diferentes sistemas, aunque opuestos, funcionan con la misma eficacia.

Sin embargo, si quisiéramos aplicar cualquiera de estas formas de trabajo, llámese psicoanálisis, conductismo, guestalt, etc, a un mapuche, podremos comprobar que no tendrá eficacia alguna.

Con esto digo que ninguna de estas formas terapéuticas tiene eficacia por sí misma, sino que, por el contrario, tienen que ver con una cuestión cultural. (Por lo tanto, en su dinámica de interacciones un sistema viviente (el mapuche) es tocado solamente por aquellos agentes externos que su estructura admite y que así especifica (los de la terapéutica mapuche). Por lo tanto, el cambio estructural del ser vivo sigue un curso que es indiferente a la caracterización que un observador hace de su ambiente, (la que puede hacer un psicoanalista o un psicólogo social) pero de una manera contingente al curso de sus encuentros estructurales con el medio en el cual vive (Maturana y Mpodozis, 1992).)

Hacerle psicoanálisis a un mapuche es como querer atornillar con un martillo sino en este sentido: el psicoanálisis no forma parte de la cultura mapuche, por tanto, no forma parte de la configuración interna terapéutica, mítica o religiosa del mismo, es decir, no tiene nada que ver con su configuración interna, por tanto esta configuración no es abierta ni se ve afectada en lo más mínimo por estas terapias, precisamente porque no hay una predisposición innata en la persona (no lo determina su estructura). Sus concepciones son totalmente diferentes. (.La autopoiesis es la manera de existir de un sistema viviente y su manera de ser una entidad autónoma. Como tal, los sistemas vivientes viven tanto como conserven su organización, y todos sus cambios estructurales ocurren con la conservación de su adaptación al medio en el cual ellos existen)

Nosotros creemos en el psicoanálisis, en la guestalt en la psicología social, pero ellos no.

Lo que digo es que todo aquello que aprendemos no solo en esta escuela sino en cualquier universidad, forma parte de nuestro sistema de creencias para ser aplicado en este sistema social con características determinadas, que hacen que se abra nuestra configuración interna y se predisponga a efectuar el cambio. (Por lo tanto, en su dinámica de interacciones un sistema viviente es tocado solamente por aquellos agentes externos que su estructura admite y que así especifica. Por lo tanto, el cambio estructural del ser vivo sigue un curso que es indiferente a la caracterización que un observador hace de su ambiente, pero de una manera contingente al curso de sus encuentros estructurales con el medio en el cual vive (Maturana y Mpodozis, 1992).)

Ninguna teoría, por compleja o simple que sea, puede modificarnos si no partimos de aceptar la posibilidad de que la misma puede provocar una modificación en nosotros..

Por ejemplo, en los lugares mas alejados del interior de nuestro país, o mismo en determinados sectores sociales, está más que comprobado que el psicoanálisis no ayuda a modificar absolutamente nada, pero si es probable que la visita a un curandero de la zona permita la apertura necesaria para producir un cambio personal. Este cambio personal va a partir de la aceptación del método terapéutico utilizado y no de las cualidades del método terapéutico en si mismo. (Que la inmensa mayoría de nuestro pueblo deba recurrir a terapias no- científicas (lease no- burguesas) se debe no solo a que no puede acceder a los honorarios de los profesionales de la salud mental, sino fundamentalmente, a que este profesional cura desde la visión del mundo de su clase y todas sus pautas (de entrevistas, de proyectos de vida) no coinciden con las pautas que organizan la realidad para nuestro pueblo, e incurre en un etnocentrismo que a veces el mismo no percibe.

..para curar necesita una depositación de la autonomía del paciente: que este se deje conducir a la cura) Alfredo Moffatt

Ninguna de las teorías psicológicas existentes abarcan lo suficiente del ser humano como para comprenderlo en su conjunto:

Lo irracional rodea nuestro mundo lógico mas de lo que deseamos aceptar; casi podemos decir que la racionalidad (el mundo como organización) es un islote en un mar de pensamiento mágico, irracional (la irracionalidad como desorganización, como entropía).

En la psicología jungiana, el mundo racional está visto desde la perspectiva del inconciente, es decir que al mundo de lo irracional no se lo vive como terrible, como la parte negativa de nuestra personalidad a la que el Yo tiene que reprimir (aconsejado por el Superyo, ese engendro de la parte de “maestra victoriana” que tenía Freud).

El psicoanálisis jungiano tiene fuentes mas paganas: Jung rastrea los mitos y estructuras del inconciente colectivo en arcaicas formas de pensamiento de la antigüedad no cristiana y en culturas no- occidentales, con menos preocupaciones autopunitivas (“superyoicas” para los hijos de papá Freud). En cambio el psicoanálisis freudiano está ligado en su estructura más íntima a la concepción del mundo judeo-cristiano, organizada desde un Dios-Padre todopoderoso, exigente de obediencia de sus leyes, castrador de toda la creación individual y con una concepción del sexo como sucio y prohibido.

Sí podemos saber sobre las formas de funcionamiento social o sistémico de nuestra forma específica de hacer las cosas pero no de cómo son las cosas en realidad.

Por ejemplo, ustedes, que están estudiando esto, lo que en realidad están aprendiendo es una manera específica de trabajar sobre las personas y mas que las técnicas y conceptos que ustedes aprendan, lo que va a influir principalmente es la manera en la que ustedes van a actuar sobre los grupos sociales o las personas. Van a tener una determinada forma de mirar el mundo que va a ser tanto o más eficaz en la medida en la que logren comprender que es solo una manera de mirar el mundo y que precisamente, la variedad de formas de mirar que utilizamos en psicología social, hace que muchas veces ésta forma de actuar sobre las personas sea más eficaz que otras formas más intelectuales pero a la vez mas rígidas en su campo de visión y mas estereotipadas en su forma de ser aplicadas. (los cambios que un cliente puede experienciar están ligados a su identidad sistémica. En otras palabras, el paciente cambiará solamente hasta el punto que la realización de su organización como sistema viviente no esté en riesgo. De esta manera, la efectividad de la psicoterapia siempre tiene un límite, y los bordes son puestos por el paciente, no por el terapeuta o el sistema terapéutico)

Erich Frommm decía que a la hora de trabajar con un paciente, cualquier cosa terminaba siendo terapéutica, ya que, como decía Carl Rogers, es terapéutico el hecho de aceptar la mirada de una persona que creemos que puede influir sobre nuestras conductas.

Una manera a través de la cual podemos aproximarnos a el trabajo sobre culturas distintas a la nuestra o simplemente a cualquier persona que no encuadre con nuestro sistema de hacer las cosas, es precisamente el aceptar su sistema de creencias y poder ver cual es la similitud que tiene con el nuestro, tanto en su estructura como en su forma de ser aplicado.

Sería interesante tener en cuenta que el modelo terapéutico a utilizar tiene mas que ver con nosotros que con su propia eficacia. Esto es: si elegimos el psicoanálisis y para nosotros el mismo es efectivo, es porque nuestra configuración es mas adecuada a ese tipo de teoría que a la de un brujo vudú haitiano y es nuestra configuración y su forma de aplicarla la que le dará efectividad a lo que hagamos, lo que no significa que esto sirva para todo y para todos, ya que en otros casos puede provocar mas daño que curación. (Debido a esta relación sistémica entre un sistema viviente y el medio, la dinámica estructural de un sistema viviente está siempre, mientras viva, en una congruencia estructural adecuada con el medio para la realización de su vida. Cuando tal coincidencia desaparece, el sistema viviente muere (Maturana y Mpodozis, 1992). (Ver Textos de análisis el americano interior y Dominga)

Quizás pueda parecer muy duro lo que digo a continuación, pero los modelos psicológicos son efectivos en tanto sean compatibles con nuestra propia mitología personal. El modelo psicológico elegido forma parte de nuestra propia mitología.

Posmodernos argentinos utilizando estrategias de análisis lacanianas, y un machi mapuche utilizando técnicas chamánicas son en verdad dos personas que confían en sus propias mitologías y hacen que funcionen para aquellos que tienen su configuración interna predispuesta para recibirlas. Lo que digo es: es mas satisfactorio para nuestro sistema sentarnos en un bar a hablar de Lacan que pasarnos una noche saltando a la luz de la luna para entrar en éxtasis. Es interesante admitir esta diferencia de forma, pero convengamos en que un lacaniano analizando a un Watusi es tan absurdo como sentar a Ana Quiroga frente a un medico brujo.

Un técnica psicológica bien utilizada no difiere en absoluto de una técnica utilizada por Jesús de Nazareth hace 2000 años, por que esas técnicas utilizadas hace dos mil años eran acordes a las configuraciones internas de las personas que vivían hace dos mil años.

Hoy, el pensamiento del hombre ha crecido en complejidad, y en nivel de abstracción, sin embargo, que ese nivel de abstracción en el hombre haya crecido, no significa que los factores naturales de la existencia humana se hayan modificado.

Han cambiado las formas de relación entre los hombres, pero no ha cambiado la esencia del hombre en si, ni han cambiado sus necesidades.

Ha evolucionado el hombre en todos sus aspectos? seguramente no, ya que seguimos matando aunque con mucha mayor eficacia, y la ambición de ser mas poderoso que otro ser humano simplemente ha evolucionado a formas mas sutiles de dominio mas, masivo, y sobre todo, utilizando ese dominio sobre un campo que en la época cristiana no se utilizaba, que era el campo psicológico.

El nivel de desarrollo psicológico de hace dos mil años no era el mismo, sin embargo, las necesidades humanas de alimento, reproducción, supervivencia etc, no se han modificado. Tratamos de obtener las mismas cosas por distintos medios, mas sutiles, más elegantes, más perfumados, pero finalmente igual de ambiciosos y para cubrir las mismas cosas.

Quizás, sobre este punto, el hombre primitivo tenía mucha mas conciencia que nosotros, de hecho, las sociedades mas primitivas las siguen teniendo, ya que la forma de desarrollo de esas sociedades eran cíclicas mas que históricas.

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