Muchos ojos miran

Este es en realidad un editorial publicado en la revista Mithos en un momento en el que la red todavía estaba destinada a pocos y muchos temas que hoy son tratados normalmente en la red eran desconocidos o inconseguibles.
Mithos apareció como una publicación de distribución gratuita impresa en papel, que poco después
pasó a la red, ya que los costos y la falta de anunciantes que apoyaran nuestra temáticas públicamente no nos permitieron seguir con la misma.

Ya estamos en nuestro segundo número. La salida de Mithos provocó bastantes espectativas, reconocemos que fundamentalmente en nosotros, sus editores, porque sabíamos que estábamos lanzando algo diferente, sobre todo, diferente a lo que encierra el concepto de “Distribución Gratuita”
Distribución gratuita y distribución masiva se tomaron siempre como sinónimos asociados a baja calidad , poco contenido, mucho aviso, temas fáciles.
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Una época interesante

Artículo de Hugo Basile publicado originalmente en la Revista Mithos

Una vieja maldición china reza: “ojalá nazcas en una época interesante”.
Y pareciera ser que es ésta la época en la que nos ha tocado nacer a los que hoy estamos vivitos y coleando, aunque comparados con otros lugares del mundo deberíamos decir que en realidad no podemos quejarnos, sin embargo, estamos tratando de no caer en el abismo, para que nadie nos compare con su pésima situación.
Pero mucho más allá de nuestra situación como país, tratemos de ubicarnos como seres humanos.
Pareciera ser que la época, precisamente, es la que nos obliga día a día a, por un lado, hacer uso de toda nuestra paciencia para no superar ciertos límites o pasar ciertas barreras que no queremos pasar, y por otro, precisamente lo contrario, nos vemos todos los días obligados a superar nuestros propios límites como una manera de sobrevivir.
Nos dejamos presionar por una situación histórica que pareciera ser irreversible, irrevocable, inexorable. Los tiempos externos están obligando a nuestro pobre reloj biológico a adelantar horas, minutos, y segundos que deberían transcurrir normalmente, en paz, y a su tiempo.
Si por un momento hiciésemos una introspección, si buceáramos un rato en nosotros mismos, en realidad, sabríamos que hay un tiempo para cada cosa, pero que precisamente ese tiempo, volverá a repetirse en algún momento de la eternidad, y que aquello que pareciera ser tremendo para nuestra percepción actual, es apenas un grano de arena en el desierto.
Obviamente, no somos precisamente de aquellos que nos quedaríamos simplemente con ésto para evadirnos de aquellas cosas que diariamente nos pasan por el costado, y a veces por arriba.
Pero sí somos de aquellos que pensamos que en realidad esa vieja maldición china es permanente, porque todas las épocas son interesantes para nacer, porque cada tiempo tiene un significado, y cada cosa que nos sucede forma parte de nuestra experiencia de vida, aún cuando no nos sucede nada.
Siempre existe la posibilidad de transformar a una época en interesante, porque cuando esto no ocurre por si solo, precisamente tenemos la posibilidad de hacerla interesante, de crear, de no esperar a que aquellos que se dicen protagonistas, -aquellos que creen que la historia se mueve solamente por ellos, y que ellos son el final de la historia- decidan por nosotros
Aquella frase de René Guénon que muy posiblemente fuera mal interpretada nos dice que “sólo en el reino de la cantidad puede tomarse en cuenta la opinión de la mayoría” y no es ésta una frase antidemocrática ni una apología del facismo, (adelantándonos al posible griterío de muchos hipócritas), sino la posibilidad de darnos cuenta de la cualidad más que de la cantidad, y la cualidad reside en pocos, no en la mayoría. Aquí no estamos hablando de política, pues sabido es que aquellos que ostentan hoy por hoy el poder parecieran ser los malos. Sin embargo, como en algún lugar de este número dice Henry Miller, si tuvieramos el poder posiblemente no lo sabríamos utilizar para instalar la bondad, sino para seguir destruyéndonos.
Al hablar de la cualidad hablamos de comenzar a hacer cambios propios que nos lleven a ser seres humanos que, sabiendo que estaremos aquí por un breve ciclo, nos conpenetremos con la posibilidad de hacernos mejores, dotando a nuestra alma, nuestro espíritu, o como rayos quieran llamarle de las mejores cualidades y experiencias que podamos brindarle.
Esta es una época interesante, todas las épocas son interesantes, aprendamos entonces lo que esta época trae consigo, y lo que de ella debemos aprovechar para nuestra propia evolución. No dejemos que las cosas nos pasen por al lado sin verlas, pero tampoco creamos que ocurren de una vez y para siempre.
Como diría Don Juan, cada uno de nosotros debe tener a su propio pinche tirano,es decir, aquel que nos saque de nuestros propios límites para mostrarnos como somos en realidad, sabiendo que tanto si perdemos nuestro control como si nos unimos a ellos habremos sido derrotados.
Que sus dioses, sean éstos los que fueren, los bendigan.

Repensando la magia

Editorial publicada originalmente en la revista Mithos

Abordar temas vinculados a la mística o al esoterismo, sobre todo en los últimos tiempos, se ha tomado como una interesante manera de hacer dinero utilizando, en cierta manera, ese deseo que la gente tiene de conocer su propio futuro, o de resolver sus problemas, sean estos de las características que fuesen, de una manera mágica, lo que los científicos dan en llamar “pensamiento mágico”.
El pensamiento mágico se interpreta, precisamente y definiéndolo un tanto burdamente, como una etapa del niño en la cual supone que sus deseos se transforman inmediatamente en hechos o que puede transformar, por medio de la imaginación un caballete de madera en una nave espacial último modelo.
Convenientemente para ciertos intereses, esta forma de interpretar al pensamiento mágico, o a la magia, se popularizó y se masificó, atribuyéndole hoy las mismas características a quien desea resolver sus problemas sin esfuerzo alguno. Sobre todo los económicos.
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