Aprender una Nueva Conciencia

No todo lo político es sólo político ni todo lo económico es sólo económico. Este artículo intenta pensar el conflicto Gobierno – Campo desde una perspectiva diferente
por Hugo Basile

“La historia del hombre es la historia de la evolución de la conciencia….
La cultura cambia cuando cambia el sí mismo de las personas que la
conforman…”
Ken Wilber

A raíz del conflicto con el campo, hemos pasado en estos días situaciones complejas desde lo político y lo social; situaciones que parecieran circunscribirse solamente a ámbitos económicos y a cuestiones de dinero. Sin embargo, el conflicto pone de manifiesto la necesidad de dar un paso más para su resolución.
Paso que quizás puede darse en el marco de una propuesta superadora del mismo.

Al interrogarnos sobre qué fué lo que se puso en juego en el conflicto gobierno/campo, podemos encontrar muchas respuestas, desde las plenamente políticas, en las que veremos la confrontación entre dos modelos diferentes de país; la económica, que nos pone frente a relativas posibilidades de desarrollo; y las sociales, que nos confrontan como clasistas, intolerantes, xenófobos, y otras cuantas categorías que fueron fácilmente legibles en estos 4 meses.
En cualquiera de los casos, podemos encontrarnos con las diferentes contradicciones que cada uno de estos argumentos presentan: un modelo de país excluyente frente a una democracia incluyente, un modelo desarrollista de economía de Estado frente a una economía de mercado, y entre ambas las claras necesidades insatisfechas de la mayoría de la población. Cualquiera de estos modelos, dentro de determinado tipo de lógica, no alcanza ni alcanzó para trasladar el desarrollo económico, ya sea sectorial o del Estado, a la mayor parte de la población. Ni aqui ni en ningún país del Tercer Mundo.
Lo expuesto, ¿podría implicar que la resolución de los problemas mundiales no dependen solo de la política, de la economía, ni de lo social?, y si así fuera, ¿de qué dependería?.

Un enfoque transdisciplinario

Suscribiendo a lo que reza el epígrafe, “la historia del hombre es la historia de la evolución de la conciencia”, y si vemos como evoluciona un sólo ser humano desde el momento de su nacimiento, podemos observar en el proceso, la evolución de la humanidad toda, e incluso, como la evolución del pensamiento moderno o pos moderno, se conjuga con la evolución de los Estados y los Estados Nación. Entonces, cuando el Estado no alcanza para satisfacer al hombre, tenemos que interrogar al hombre.
Y podemos ver en los diferentes niveles evolutivos que se conjugan en la sociedad, las diferentes etapas de la evolución del sujeto.
Freud sostenía, por ejemplo, en “Tótem y tabú” que, haciendo una analogía entre los primitivos y los neuróticos: “ es preciso tener en cuenta las diferencias reales. Cierto es que ni el salvaje ni el neurótico conocen aquella precisa y decidida separación que establecemos entre el pensamiento y la acción. En el neurótico la acción se halla completamente inhibida y reemplazada por la idea. Por el contrario, el primitivo no conoce trabas a la acción. Sus ideas se transforman inmediatamente en actos. Pudiera incluso decirse que la acción reemplaza en él a la idea.”
El primer nivel de estructura que dominamos es lo corporal, y el cuerpo es acción. Dos procesos posteriores, la emoción (implícita en la acción), y la razón, configurada en torno al lenguaje, van a ser los dos pasos posteriores en el desarrollo.
La capacidad de simbolizar, de poner en palabras, propia de lo humano, pone tiempo entre la emoción y la acción, y eso nos transforma en seres racionales, pero que aún así podemos actuar irracionalmente (los torturadores lo hacen con pleno uso de la razón). Sin embargo, no es este el límite del desarrollo, ya que acción y pensamiento no nos han permitido resolver la cuestión humana.

Tres tipos de conciencia

Estas tres estructuras que se van reconociendo, trascendiendo e integrando (lo corporal, lo emocional, lo racional) podemos redefinirlas socialmente en tres tipos de conciencia:

Conciencia de masa
Conciencia de individuo
Conciencia de parte

Como sostenía Freud en “Psicología de las masas y análisis del yo” la conciencia de masa, gobernada por lo instintivo y lo emocional, absorve, en el número, a lo individual en el hombre, generándole la sensación de poderlo todo. Es la omnipotencia de la ignorancia propia de la infancia.
La conciencia de individuo, más racional, lo separa de la masa y lo centra en sus diferencias y en sus intereses personales.
La expresión de estos dos diferentes niveles de conciencia los hemos visto en acción en este conflicto, desde lo totalmente emotivo, hasta lo totalmente individualista, potenciándose lo uno a lo otro.
Los sectores sociales con mayores recursos, los “visibles”, frente a los sectores más castigados, los “invisibles”, actuaron como masa coincidente en sus intereses individuales, desde la idea.
Decididamente racionales, llegaron, llegaron al pico de la lógica que les impone el mercado. Un mercado tan lógico y racional que se expresa en lo ilógico de la miseria.

Dos opuestos que se reflejan

Socialmente, hasta ahí damos, ya que como sociedad no hemos dado el tercer paso, del que ya hablaré.
El “lo quiero todo y lo quiero ahora” del chico que te asalta en la calle, que no puede simbolizar entre su necesidad y la acción, para frenarla, se repite en la estructura opuesta del “lo quiero todo y lo quiero ya” campestre, que aún teniéndolo todo quiere más.
Si aquellos supuestamente guiados por la razón, confrontados a los que ellos mismos denominan irracionales, repiten el mismo esquema, aparece aquí una paradoja.
La resolución de esta paradoja aparece en la “conciencia de parte”, que consiste en que el sujeto que se observa como sujeto individual, también pueda observarse como sujeto social, como parte de un todo más amplio que es el conjunto de la sociedad, donde tanto lo emotivo como lo racional es puesto al servicio de algo que trasciende a ambos, que es el conjunto, pero un conjunto diferenciado, diferente de la masa.
Pero para un individuo, adquirir conciencia de parte implica ser educado en ello, y esta educación debe ser parte de un proyecto de Estado y, al mismo tiempo, de las organizaciones civiles.
Poder entender al otro como un legítimo otro, requiere de una práctica educativa que tenga como base a los derechos de ese otro como humano. De una educación para la sociedad y no para el mercado, donde la otredad queda anulada por imperio del individualismo.
Existen dos modelos educativos como mínimo, pensados con esta función, ambos avalados por las Naciones Unidas: el modelo de Educación Popular de Paulo Freire, y el modelo para la Educación del Futuro de Edgar Morín.

El mercado como fuerza centrípeta

En el documental “Voces contra la Globalización”, el escritor Eduardo Galeano cuenta una historia en la que un cocinero pregunta a los animales de granja sobre cómo quieren ser cocinados, y algunos de ellos le dicen que no, que ellos no quieren ser cocinados. El cocinero contesta que solo se les da la opción del como, pero que el ser cocinados no está en discusión.
En cierta forma, el futuro que la globalización y el mercado nos presenta no es un misterio para nadie: al mismo tiempo que absorve a todas las economías de los países más débiles, haciendo más fuertes a los económicamente fuertes, expulsa a todos aquellos que no pueden o no quieren ser absorvidos. Esta fuerza centrípeta para algunos y centrífuga para otros, no solo actúa a nivel económico, sino que lo hace en todas las áreas de nuestra vida.
La inmediatez en la que vivimos es resultado precisamente del efecto de esta fuerza.
La racionalidad ha llegado a su máximo desarrollo, y tanto se ha perfeccionado que ha logrado desprenderse de lo emotivo, de lo cotidiano, incluso, del sentido común. Y la resultante es una razón absurda, irracional y también psicópata.
El mercado es abstracto, y por más que es manejado por personas, el mismo no se identifica con las personas, sino con los números. Las empresas, pero por sobre todo las corporaciones, van perdiendo cada vez más su identificación con las personas con tal de obtener ganancias, y cuando un hombre deja de identificarse con otro hombre con el solo fin de lograr sus objetivos, a ésto, le llamamos psicopatía.
También le llamamos psicópata a aquel que es incapaz de autocrítica, y considera que una acción del otro “lo obliga” a actuar con violencia contra el conjunto.

Las acciones son definidas por el contexto

Lo que refuerza la idea de la conducta irracional, también surge al observar el contexto en el cual se desarrolla: liquidación de los suelos por el monocultivo, expulsión de las poblaciones nativas para plantar soja, contaminación del medioambiente, la flora y la fauna por medio de pesticidas de probado perjuicio para el ser humano y para la vida, desbalance de la economía general en beneficio de la particular, superexplotación y trabajo en negro de peones, evasión de impuestos, y todo ésto ligado al alza de los alimentos para la fabricación de biocombustibles.
Si observamos a futuro el resultado de este conjunto de acciones en un marco mundial complejo, el resultado esprevisible, sin embargo, no existe la conciencia suficiente para tomar el conjunto de una manera responsable, y esto ya no depende ni de una necesidad ni de una ideología política, sino de una incapacidad propia de las sociedades, en mayor o en menor escala, ya que tampoco escapan de este contexto las sociedades llamadas desarrolladas.
Estamos entonces ante una humanidad cuya supervivencia quizás dependa, en este contexto, de su posibilidad o imposibilidad de dar ese salto evolutivo necesario, que es pasar de la conciencia de individuo a la conciencia de parte. Un cambio en el sí mismo es lo que produce un cambio en la cultura, y ese sí mismo cambia si es educado para tal fin. Los países y sus estados cambian si cambian las personas que lo conforman.
Tres décadas de autoritarismo y neoliberalismo en nuestro país, por ejemplo, han destruído las estructuras intermedias individuales, familiares y sociales al punto de producir una contradicción fundamental: cuanto más globalizados estamos, más solos nos encontramos, y la continuidad de este panorama va a depender de la capacidad que tengamos como individuos de reconstruir la trama vincular destruída a lo largo de estas décadas. La primera prueba nos encontró con un individualismo notable, incapaces de pensar como sociedad. Hagamos lo suficiente para que el próximo conflicto nos encuentre más solidarios.

Anuncios

2 comentarios el “Aprender una Nueva Conciencia

  1. Saludos, es muy interesante lo que dice Hugo Basile, sobre como hacernos más responsables y solidarios, pero citando a Ken Wilber, sería muy útil también reforzar ese concepto con una conciencia, o mejor dicho una autoconciencia de vigilia intencificada.

  2. Me ha parecido muy esclarecedor esta clasificacion de la evolución de la conciencia y el termino conciencia de partes. No conozco los autores que mencionas y tomo buena nota de ellos.
    Desconozco si eres europeo y si conoces los cambios ´de conciencia ciudadana que se dan en España actualmente, creo que estan en esa linea. Había un gran número de personas que esperaban este despertar. En mi modesta opinión, ya que conozco solo de pasada los temas espirituales de tu blot, las personas que participan en los foros ciudadanos no son masa, son individuos con conciencia planetaria que se han puesto en la tarea de romper la inercia de los comportamientos psicópatas.
    ¡Que la luz nos guie y la fuerza nos acompañe! Por el bien de todos.
    Un afectuoso saludo
    Amparo Romero

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s